Había una vez un establo con muchos caballos, el rico del rancho que los compró decidió no tenerlos sólo por el hecho de alargar las tareas en su día, pero eran algunos caballos de raza pura, y no los vendió, se convirtieron en los jinetes de sus hijos, pero guardó algunos para el campo, para que alimenten a sus otros animales, y lleven cargas pesadas como el trigo y la paja.
Y entonces ahí caminaba el caballo llamado Chicko con la carga en su espalda, trigo, zanahorias, paja y hojas verdes iban en su espalda, pero él miraba atentamente al caballo corredor, todo un jinete veloz, rebasando a los otros como si no existieran, poderoso y hábil, su nombre era Veloz, y a él le gustaría vivir como Veloz, - Cómo me encantaría vivir así, todo un jinete, poderoso y hábil, con una gran montura lujosa, siempre el mejor, y ese nombre, Veloz, ¿que clase de nombre es Chicko?- Decía Chicko soñando ser como Veloz.
Pero se quedaba ahí sentado, soñando y codiciando, pero de pronto su compañero de trabajo, Tato, le enseñó a apreciar lo que tenía, -Ya deja de desear ser cómo otros y trabaja que las cabras tienen hambre.
Moraleja
Quien como otros desea ser, termina con el tiempo que hecho a perder.
Fábula del blog.
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